Solemos hablar del cambio climático como si fuese un enemigo al que podemos derrotar, una bestia a la cual podemos enjaular o un virus al cual podemos erradicar; lamentablemente esta visión no es del todo correcta, pues el cambio climático representa una modificación fundamental del medio ambiente dónde habitamos, es posible frenar su avance y evitar que sus efectos se salgan de control, pero en el presente y a futuro es necesario también desarrollar maneras de adaptarse a la realidad que nos imponen los efectos del cambio climático.

La adaptación es una de las respuestas innovadoras que maneja el desarrollo sostenible para enfrentar la amenaza del cambio climático y recientemente ha despertado un gran interés entre las naciones que han sido víctima de sus efectos.

Como estrategia para enfrentar el cambio climático, la adaptación se basa en anticipar y reconocer las consecuencias que este desencadena sobre el medio ambiente y la sociedad humana, con este conocimiento se busca moderar o eliminar los factores de riesgos asociados a los efectos del cambio climático, aprovechar las oportunidades de desarrollo y crecimiento que puedan proveer y ajustar dentro de lo posible el manejo de las ciudades y los ecosistemas para disminuir el impacto negativo del cambio climático.

La adaptación constituye un proceso complejo que presenta una gran variabilidad de factores a tomar en cuenta determinados por la locación geográfica y el tipo de riesgos a los que se enfrenta.

Planes para la adaptación

Puede parecer una idea fantasiosa la de adaptar el medio ambiente para que resista mejor los embates del cambio climático, pero en realidad es una perspectiva que ya está tomando forma alrededor del mundo. 

En general, los ecosistemas saludables resisten mejor la presión impuesta por el cambio climático, por esta razón muchas de las medidas respaldadas por el desarrollo sostenible contribuyen a la adaptación del medio ambiente. Por ejemplo, la reforestación de las vías fluviales y la limpieza de los cauces ayuda a proteger el ecosistema de inundaciones y procesos de erosión capaces de causarles daños profundos. De igual manera mantener la salud de los bosques y pastizales ayuda a disminuir los daños causados por los incendios de temporada.

También es importante subrayar que la parte del medio ambiente más afectada por el cambio climático es la biodiversidad, y que por tanto, ciertas prioridades del desarrollo sostenible como un mayor resguardo para especies amenazadas, el apoyo a la pesca y agricultura sostenibles y la iniciativa de recuperar ecosistemas degradados sirven de base para iniciativas más puntuales que resulten en la adaptación del medio ambiente al cambio climático.

Adaptándonos poco a poco

El flujo del tiempo nos ha hecho ver que nuestras acciones para mitigar el cambio climático no son suficientes para hacer frente al futuro incierto que se cierne sobre nosotros. Si queremos superar la amenaza que este cambio nos plantea, debemos combinar los esfuerzos de mitigación con los de adaptación para dar lugar a un medio ambiente que pueda hacer frente a las condiciones cambiantes mientras los planes a largo plazo comienzan a hacer efecto.

Este es un desafío a gran escala que plantea muchas dificultades alrededor del mundo, especialmente a los países en vías de desarrollo que muchas veces deben elegir entre el bienestar económico y resguardar al medio ambiente, sin embargo, el desarrollo sostenible ofrece una manera realista de cuidar ambos frentes asegurando un futuro mejor para nuestro ecosistema.