Las migraciones son uno de los eventos más llamativos que ofrece la naturaleza y consisten en movilizaciones multitudinarias estacionales donde poblaciones de una misma especie se desplazan a un nuevo hábitat en busca de recursos como alimento, refugio o condiciones espaciales más propicias. Una de las aves migratorias más interesantes que anida en el territorio español es el halcón de Eleonora, y nuevos descubrimientos publicados recientemente ayudan a develar los secretos de su migración.

El halcón de Eleonora es un ave rapaz de tamaño mediano reconocible por su coloración que mezcla tonalidades color ceniza y crema, suele habitar en los riscos rocosos de las islas del Mediterráneo, siendo bastante común en las islas de Grecia, Chipre e Italia; en España se le suele ver en las islas Baleares, Canarias y Columbretes.

El particular nombre de esta especie proviene de la política medieval Eleonora de Arborea, personaje histórico de la isla de Sardinia que, entre otras cosas, ganó celebridad por decretar la protección de los nidos de los halcones ante los cazadores furtivos. Siglos más tarde, la robusta población de halcones del Mediterráneo porta su nombre mientras se alza en el cielo en su migración anual hacia Madagascar.

Aves rapaces y migratorias

Año tras año, los halcones de Eleonora migran desde sus colonias repartidas por el Mediterráneo para pasar el invierno en los cálidos riscos de Madagascar, dicho así, puede parecer que no hay nada que separe a esta migración de la de muchas otras aves pero existen dos factores importantes que la distinguen, las rutas usadas por los halcones y como han adaptado su ciclo de migración en favor a la dieta de sus crías.

Hasta hace relativamente poco se creía que los halcones volaban siguiendo la costa oriental de África, tal y como hacen la mayoría de las aves de hábitos costeros, pero descubrimientos recientes con tecnología satelital revelan que durante su migración, los halcones de Eleonora vuelan hacia el sur a través del continente africano, sobrevolando el desierto del Sahara y la selva húmeda hasta llegar a Mozambique y Kenia desde donde giran hacia su destino final.

Se cree que esta ruta ayuda a los halcones a acortar terreno, al mismo tiempo que se mantienen bien alimentados pues la mayor parte de su dieta consiste en insectos y animales pequeños que pueden capturar al sobrevolar terreno continental.

Por el lado de la alimentación es bien sabido que la mayoría de las aves migratorias aprovechan sus sitios de anidada como lugares de alimentación para su progenie, pero el halcón de Eleonora le da un giro macabro a esta práctica común.

La anidación y puesta de este especie es tardía en comparación a las de otras especies y el nacimiento de sus crías usualmente coincide con el inicio de la migración de aves de menor tamaño, esto se debe a que los halcones aprovechan la migración para atrapar aves más pequeñas y agotadas que atraviesan su territorio. Estas aves capturadas a veces son mantenidas con vida para servir de alimento a las voraces crías del halcón asegurando que crezcan rápidamente y con buena salud.

Un viaje ancestral

En el mundo moderno es fácil pasar por alto lo grande que es nuestro planeta y lo breve que es nuestra historia en él, sin embargo, las migraciones nos ayudan a comprenderlo un poco mejor al mantener presente en nuestras mentes que hace mucho tiempo, mucho antes de que Eleonora de Arborea decidiese protegerlos, los halcones recorrían el cielo trazando las rutas de sus migraciones a lo largo de incontables generaciones y combinando instinto, aprendizaje y experiencia para desarrollar sus estrategias de caza. La migración de estas aves nos recuerda que aún no lo sabemos todo y aún podemos aprender bastante de la naturaleza.