La lucha por la conservación de especies vulnerables es un esfuerzo constante que presenta un sinnúmero de dificultades, desde estrategias y planes puntuales que no tienen el éxito anticipado, hasta poblaciones de las que no se tienen datos suficientes como para estimar su nivel de amenaza y ecosistemas difíciles de administrar. Por esto, los biólogos expertos en materia de conservación siempre están a la búsqueda de nuevos descubrimientos y herramientas que les ayuden en su interminable lucha por proteger la biodiversidad del planeta.

En este caso, el nuevo avance se debe a un descubrimiento que permite dar un giro novedoso a los modelos usados para estimar el riesgo de las poblaciones de especies vulnerables. Hasta ahora, la mayoría de las estimaciones sobre el estado de las poblaciones se hace tomando como punto de partida la idea de que estas viven en un equilibrio estable y que sus números solo disminuyen peligrosamente al verse afectadas por factores externos.

Recientemente se ha demostrado que esto no es del todo correcto, nuevos estudios revelan que el balance de las poblaciones en la naturaleza es mucho más variable de lo que se creía anteriormente y es afectado mucho más por los factores internos de lo que creíamos.

Así se explica porque en ciertos casos las poblaciones de animales que parecen robustas y estables pueden descender hasta el punto de convertirse en especies vulnerables después de sólo algunos años. Esto se debe a que la biodiversidad de los ecosistemas es fluida, de tal manera que las distintas especies que comparten un entorno variarán en número y composición a lo largo del tiempo.

Posteriormente, esto da lugar a períodos en los cuales algunas poblaciones de animales son especialmente vulnerables y otros en los que estas mismas pueden recuperarse fácilmente de los daños sufridos.

Modelos de conservación

Este descubrimiento representa una revolución para el campo de la conservación, pues si bien hasta ahora se ha trabajado desde la perspectiva de un equilibrio que debía mantenerse, ahora que se conocen las fluctuaciones que ocurren dentro de los ecosistemas, los esfuerzos de conservación pueden coordinarse con ellas para lograr una mayor efectividad a la hora de proteger especies vulnerables.

El trabajo de conservación muchas veces exige el uso de modelos matemáticos complejos que predicen cómo las poblaciones de un área determinada reaccionarán a las fuentes de presión presentes dentro del ecosistema, este tipo de programas es de uso común y, aunque su utilidad se considera elevada a corto plazo, no se consideran demasiado confiables a lo largo de extensos períodos de tiempo.

Con ciertas modificaciones se ha logrado alterar estos programas de tal manera que puedan calcular con precisión las fluctuaciones de la biodiversidad dentro de los ecosistemas utilizando la información conocida sobre las condiciones ambientales y la población de especies.

Este avance permitiría calcular con precisión los momentos en que la tendencia del ecosistema favorece el crecimiento de las especies vulnerables y aprovecharlos para regenerar las poblaciones. De igual manera, si podemos anticipar los momentos en que la tendencia es desfavorable para estas especies, podemos enfocar los esfuerzos de conservación para evitar un desplome de sus números hasta que las condiciones le sean más favorables.

Tomando las riendas

Este avance en el campo de los modelos de conservación nos otorga una precisión sin precedentes para predecir los efectos de nuestras acciones sobre el medio ambiente. Bien usado nos permitirá un mejor manejo de las especies vulnerables y una mayor agencia a la hora de manejar la biodiversidad presente en los ecosistemas.

Sin embargo, el crédito cae como siempre sobre las personas cuyo trabajo y esfuerzo ha permitido realizar estos descubrimientos y desarrollar estas herramientas. Gracias a estas personas hemos dado un gran paso para la conservación de la biodiversidad.