España es uno de los países más vulnerables de Europa al cambio climático.  La temperatura media del país ha subido cerca de 1.7 °C desde la época preindustrial. El verano se ha alargado cinco semanas en comparación a 4 décadas atrás, y la extensión de zonas con clima semiárido ha aumentado más de 30 000 kilómetros cuadrados en 20 años. 

Si se cumplen las predicciones sobre el cambio climático, las olas de calor que en la actualidad duran una semana en ciudades como Madrid, Barcelona o Baleares, para mitad de siglo duraría hasta 13 días. 

Durante el verano dentro de 30 años podría haber regiones en las que no se registre una sola gota en más de 60 días, mientras que habrá inundaciones en las zonas más áridas del país.

Mientras que las superficies áridas en España a principio de siglo comprendían el 4.4 % del territorio, en 2050 aumentarán hasta un 6 %

Dentro de 60 años, Madrid podría tener veranos con temperaturas máximas superiores a los 35 ºC, cuando actualmente ronda los 30 ºC. Y  no solo haría más calor, sino que se prevén menos días de lluvia, menos cantidad de precipitación y una mayor duración de periodos secos. 

Ciudades como Barcelona puede llegar a alcanzar los 35 ºC, y en Andalucía las olas de calor serán más frecuentes, largas e intensas, en 2050 podrían alcanzarse valores extremos de hasta 50 ºC.

Murcia será de las regiones que más sufrirá  con un aumento de temperatura de 0.5 ºC y la reducción del 5 % de las lluvias, lo que supondría hasta un 40 % menos de los recursos hídricos propios actuales.

El archipiélago balear vivirá episodios de DANAs con más frecuencia, y Canarias se enfrenta a episodios de calima cada vez más frecuentes y severos, acompañados de altas temperaturas

Una publicación realizada en 2019 acerca de un estudio realizado por el Instituto de Salud Carlos III de Madrid establece que el calor podría matar a casi 13 000 personas al año en España para finales de siglo si el país no se adapta a la subida de temperaturas. 

Una de las amenazas que el cambio climático tiene para la salud es el aumento de enfermedades como el chikunguña, el zika o el dengue. Las enfermedades de la piel, respiratorias, mentales, gastrointestinales y renales también pueden verse en aumento por el cambio climático y las alergias se van a duplicar de aquí al 2050 por culpa de la contaminación.

Más allá de la salud, no adaptarse al cambio climático también repercute tanto en sectores clave de la economía, como la agricultura, la silvicultura, el turismo o el transporte, el bienestar de las personas y la biodiversidad.

«No nos interesa tanto cuánto sube la temperatura sino a que ritmo lo hace, porque eso marcará las posibilidades de adaptación que tendremos» afirma Julio Díaz, experto en cambio climático

Las pérdidas de vidas, la destrucción de infraestructuras y hogares, se pueden minimizar con buena planificación. Actualmente unas 200 000 personas en España viven en zonas que estarán expuestas a inundaciones anuales en 2050 así que las ciudades tendrán que disponer de sistemas de captación de lluvia, no solo para canalizar el agua sino para aprovecharla.

Se necesitan estrategias globales que abarquen tanto la información, como los cambios de hábitos o en las propias estructuras de las ciudades. Es el turno de los gobiernos y la sociedad de hacer todo lo posible por reducir al máximo sus impactos, dejando de emitir gases de efecto invernadero y limitando la temperatura al máximo.