El Gobierno de Castilla-La Mancha ha presentado su Estrategia de Economía Circular Horizonte 2030 con el fin de consolidarse como una «región competitiva, resiliente y sostenible», como parte de sus políticas con miras a una reducción en las emisiones de gases de efecto invernadero. La medida supone otro avance importante en la Comunidad, que ya dio un importante paso en 2019 con la aprobación del primer instrumento legal en España que regula la utilización de los recursos en función de la salud ambiental.

El consejero de Desarrollo Sostenible, José Luis Escudero, ente encargado de gestionar la nueva estrategia a través de la Dirección General creada a tales efectos, se mostró agradecido por la amplia participación por parte del personal de Economía Circular en el proceso de creación de la Estrategia, en lo que calificó como un día histórico para Castilla-La Mancha, que se encamina hacia un nuevo modelo productivo y de consumo que busca minimizar el impacto medioambiental y mitigar los efectos del cambio climático.

Asimismo, ha destacado el aporte significativo desde distintos sectores de la población en el desarrollo estratégico, gracias al trabajo de la Comisión de Coordinación que se encargó de gestionar los roles que cada actor desempeñaría en él. Señala que la Estrategia surge como una respuesta a las necesidades planteadas desde distintas administraciones públicas, empresas, organizaciones no gubernamentales, asociaciones y particulares.

Precisó que la Comisión se encuentra constituida por cuatro equipos que suman alrededor de 80 personas para la definición y análisis de acciones en materia de recursos, competitividad e innovación, sinergia territorial y gobernanza. Estas, a su vez, giran en torno a los seis ejes estratégicos principales: Educación; Investigación, Desarrollo e Innovación Concienciación y Divulgación; Competitividad; Producción, Bienes y Servicios; Consumo y Gestión de Residuos.

Informó que en principio la Estrategia se pondrá en marcha con las convocatorias para otorgar ayudas en pro de una adopción de prácticas que permitan hacer frente al cambio climático. El presupuesto para ellas ronda el millón de euros y estará destinado a la reducción de emisiones de carbono en los municipios con una población mayor a 50 000 habitantes, y a proyectos piloto de innovación para contrarrestar los efectos del calor y las inundaciones.

En lo tocante a la economía circular, están previstas las ayudas para reducir la generación de residuos mediante la economía circular y nuevos métodos de vertido orientados hacia la sostenibilidad. El uso racional de los recursos materiales y energéticos, así como la habilitación de espacios para el reciclaje de plásticos y textiles también están contemplados en las líneas de acción. Además, sostuvo que varios proyectos estarán vinculados con el sector del turismo, y ya están en su fase de desarrollo en Cuenca, La Serranía y La Manchuela.