Desde que la revolución industrial generó un aumento dramático en el impacto ambiental causado por la extracción de recursos naturales, se ha vuelto de vital importancia anticipar y mitigar dentro de lo posible los efectos negativos de las actividades humanas. Lamentablemente, esto no siempre puede llevarse a cabo, e incluso cuando se toman las medidas adecuadas, una falla de planificación o un error de juicio humano puede dar lugar a una catástrofe.

Con esto en mente, resulta preocupante la situación de las balsas de lodos de la sección Cobre perteneciente al complejo de minas de Riotinto. La secretaría de Industria y Minas ha aprobado la deposición de nuevos lodos en el complejo de minería, esta nueva deposición de residuos pone en riesgo la ya comprometida integridad de las balsas de contención, que después de largos años de servicio, no se encuentran en su mejor condición, y además los lodos que se planea verter poseen un alto contenido de líquidos que puede afectar la estructura de las balsas generando un evento de licuación que dé lugar a una catástrofe.

La licuación es uno de los riesgos más grandes asociados a las actividades de minería y ocurre cuando el terreno, sometido a presión y debilitado por líquidos, pierde su consistencia sólida y se comporta como un líquido. Al ocurrir en las balsas de lodos que actúan como diques de contención, se liberan toneladas de material tóxico y contaminante sobre el ambiente que afectan toda la ecología de los ecosistemas y ponen en riesgo las vidas de las comunidades que dependen de él para su subsistencia.

Una ruleta rusa catastrófica

Los estudios demuestran que la resistencia estructural de las balsas disminuye con cada año, aumentando la probabilidad de que se de una falla. Esto generalmente se maneja de dos maneras, la primera es reforzando las balsas periódicamente, lo cual permite que se vierta más material con menor riesgo, y la segunda es controlando los vertidos de lodos para disminuir el riesgo de licuación, es por eso que resulta tan importante la cantidad de líquidos en los vertidos.

Los lodos de desecho producidos por las actividades de minería están compuestos por una mezcla de agua, rocas molidas y residuos de los procesos mineros. En la mayoría de los casos, se busca disminuir lo más posible su contenido de agua para reducir su capacidad de flujo y la probabilidad de que el agua afecte la integridad estructural de la balsa. 

Si bien puede decirse que el riesgo de una falla en las balsas aumenta constantemente sin importar las precauciones que se tomen, la realidad es que son esas mismas precauciones lo que previenen las catástrofes. Las balsas de un depósito que lleva años funcionando pueden permanecer estables siempre y cuando se deje que los vertidos se sequen y los nuevos lodos se viertan de manera cuidadosa. 

Por otro lado, la administración de un alto volumen de lodos con alto porcentaje de agua puede aumentar dramáticamente las probabilidades de una catástrofe aún cuando el depósito se consideraba estable o las balsas eran relativamente jóvenes. De esta manera, la precaución y el buen manejo pueden prevenir desastres que afecten la ecología del ecosistema extendiendo contaminación peligrosa.

Las balsas de lodos protegen al ambiente de los contaminantes generados por la minería

Prudencia para evitar el peligro

Quizás lo más aterrador de la situación que se desarrolla en la minería de la sección del cobre es que ya había sido anticipada. Un estudio realizado en el año 2018, señala que las balsas de dicha sección podrían resistir adecuadamente el aporte de lodos con un porcentaje de agua igual o inferior 35 %, pero también advertía que vertidos con un contenido de 65 % de agua podrían comprometer la integridad estructural de las balsas desencadenando un desastre ambiental.

Resulta desesperanzador pensar que aún tomando en cuenta la escala de destrucción de la que se habla, del colapso total de la ecología local y de una crisis de contaminación colosal; la secretaría de Industria y Minas considere aceptable el permitir el vertido de estos lodos, conociendo todo el daño que podrían generar.