La nevada ‘Filomena’  ha causado un duro golpe a los pobladores de España, a medida que toneladas de hielo y nieve se acumulan sobre el paisaje de campos y ciudades por igual, marcando el paso de la imponente ola de frío los ciudadanos y autoridades contemplan con asombro los efectos del clima. 

Clima es justamente la palabra clave en esta situación, este término de uso común se refiere a los patrones meteorológicos propios de una zona o región específica a lo largo de un periodo de tiempo. Incluso si es difícil vincular específicamente los componentes de una catástrofe natural como ‘Filomena’ a los efectos del cambio climático es innegable que existe una correlación entre ambos.

Eventos climáticos

No es extraordinario que ocurran nevadas durante el invierno, e incluso hay registros históricos que dan constancia de tormentas extraordinarias de hielo y nieve acompañadas por fuertes olas de frío en España, pero no se puede considerar casualidad que una borrasca de esta magnitud tenga lugar cuando ya estamos observando los efectos del cambio climático en otros lugares del mundo.

La mayoría de las personas asocian el cambio climático con el calor: veranos más largos, temperaturas más altas e incendios forestales; pero es importante resaltar que el clima opera como un sistema donde cada pieza está conectada con las demás, desencadenando efectos que no siempre son fáciles de anticipar.

Por ejemplo, se sabe que el aumento en las temperaturas de la atmósfera durante los últimos años ha debilitado a las corrientes de viento que rodean a los polos, permitiendo que el aire frío de las regiones árticas llegue más al sur en los meses de invierno. Se cree que este efecto ha sido el responsable de la magnitud de la nevada ‘Filomena’ y la severidad de sus daños.

Un futuro catastrófico

Debemos considerar que ‘Filomena’ es solo una probada de los efectos que desencadenará en el futuro el cambio climático. Podríamos decir que España está bastante mal equipada para lidiar con el clima que nos depara el futuro. La potente nevada causó una gran cantidad daños que dejaron en evidencia las fallas de la nación en lo referente a la preparación ante catástrofes meteorológicas, a continuación se da un breve recuento de algunas de las carencias que deben remediarse a la brevedad posible para enfrentar mejor los efectos del cambio climático.

En primer lugar se puede mencionar la deficiente respuesta a la nevada desde el punto de vista de la viabilidad, ciudades y pueblos enteros quedaron paralizados y aislados ante la nieve que llenaba los caminos y carreteras dificultando el transporte de personas, alimentos y material de desecho; todas actividades vitales en una situación de emergencia.

Mejoras futuras

También debe mejorarse el sistema de suministro eléctrico que, no solo colapsó bajo el peso de la nevada dejando sectores completos sin energía durante una ola de frío, sino que también mantiene un sistema de facturación abusivo para con las personas que dependen del servicio. 

La tercera faceta a mejorar ante los efectos del cambio climático es la ambiental, una gran cantidad de árboles y animales han sido afectados por la nevada sin la menor preocupación de las autoridades que centran su atención en los problemas de los centros urbanos, esto se extiende a las comunidades rurales que han sido afectadas de manera igual o peor por el clima; se estima que los efectos dañinos de ‘Filomena’ en áreas rurales podrían afectar a la fauna y flora de manera devastadora y disminuir el potencial de la industria agrícola y ganadera en el futuro próximo.

Nuestro clima seguirá cambiando a medida que los efectos del cambio climático se acrecientan

Preparación y cuidado 

Ante la amenaza de un clima descontrolado que aumente la frecuencia de catástrofes como ‘Filomena’, cualquier precaución parece insuficiente, sin embargo, nuestra mejor alternativa es aprender de los daños causados por esta nevada y prepararnos para las emergencias que puedan surgir. Preparar maneras más confiables de movilizar recursos y personas en situaciones de emergencia, asegurar que la población tenga acceso a los servicios indispensables y dar la misma prioridad a las comunidades rurales que a los centros urbanos, son solo algunas de las medidas que deben tomarse para minimizar el daño de futuras catástrofes naturales.

Para bien o para mal, los efectos del cambio climático ya están entre nosotros y lo mejor que podemos hacer es prepararnos para afrontar el clima extremo al mismo tiempo que intentamos disminuir nuestro aporte al calentamiento global