Actualmente se maneja una gran cantidad de información sobre la creciente necesidad de impulsar el desarrollo sostenible a través de la biodiversidad. Sin embargo, en esta marea de datos suelen perderse los detalles, de tal manera que la desinformación termina siendo moneda corriente y antes de que pase mucho tiempo, los significados de las palabras comienzan a desdibujarse a medida que las personas las utilizan de manera descuidada. 

Uno de los términos que se encuentran cada vez en mayor riesgo de desvirtuarse de esta manera es biodiversidad, usada constantemente en el contexto de la ecología, la sostenibilidad y conservación; la mayoría de las personas tiene claro que la biodiversidad debe protegerse y de que es beneficiosa, pero la mayoría de las personas no tienen una idea clara de en dónde radica verdaderamente su importancia.

Para empezar, es preciso explicar que la biodiversidad se refiere a toda la variedad y variabilidad de formas de vida en este planeta, esto incluye por supuesto a los ecosistemas, pues es en ellos en dónde se desarrolla y evoluciona la vida; también a toda la diversidad de animales, plantas, hongos y bacterias que interactúan entre sí para dar forma a la trama ecológica del ambiente, pues cada especie afecta a las demás de manera única y por tanto su existencia genera una mayor variabilidad a lo largo del tiempo.

Por último la biodiversidad también incluye todo el acervo genético de cada una de esas especies, debido a que la variabilidad de combinaciones genéticas conlleva una mayor diversidad potencial de adaptaciones a lo largo del tiempo.

Piezas de un sistema

Como ya hemos visto, la biodiversidad es un concepto mucho más amplio de lo que usualmente se supone. Su importancia suele ser subestimada también, al punto de que muchas personas no terminan de comprender porque la conservación de los ecosistemas es una parte integral del desarrollo sostenible.

Dejando de lado el inestimable valor de cada forma de vida que ha evolucionado en este planeta durante millones de años al igual que la humanidad, y que por tanto merecen su respeto y conservación, existen tres razones principales para conservar la biodiversidad. En primer lugar a nivel ecológico cada especie representa una pieza fundamental del ecosistema cuya desaparición contribuye a un efecto cascada que afecta a todas las demás especies, disminuyendo la eficiencia de todo el bioma.

De segundo se encuentra el valor económico del ecosistema, la mayor parte de las actividades económicas humanas dependen del medio ambiente, agricultura, pesca y minería se mantienen en pie gracias al bienestar de la biodiversidad y si el ecosistema colapsa ellas le seguirían poco después. Finalmente se encuentran la importancia científica de la biodiversidad, como objeto de estudio cada especie ofrece una cantidad invaluable de información que puede conducir a grandes aportes en múltiples campos del saber, incluidas la medicina, farmacología y genética, que son solo algunos de los campos de mayor importancia para la humanidad.

Conservando la diversidad

El desarrollo sostenible comprende a nivel fundamental que la sociedad humana forma parte de la biodiversidad del mundo y por tanto debe existir en armonía con ella para garantizar nuestra supervivencia a futuro. La conservación de los ecosistemas y el manejo racional de los recursos naturales son la mejor manera de preservar el buen funcionamiento de nuestro bioma y el futuro de nuestra descendencia.