Según la Agencia Europea del Medio Ambiente (AEMA), en los últimos años se han registrado más del doble de inundaciones repentinas de magnitud media o elevada que en toda la década de 1980.

En España 200 000 personas estarán expuestas en 2050 de forma periódica a las inundaciones causadas por la subida del nivel del mar debidas al cambio climático, especialmente en las provincia de Cádiz, Girona, Huelva, Sevilla y Tarragona.

El cambio climático es un factor de agravamiento que provoca cambios en los patrones de las precipitaciones y del clima, subida del nivel del mar y, en consecuencia, inundaciones más frecuentes y graves.

Pero no todo es el cambio climático, a nivel mundial el Instituto de Recursos Mundiales WRI señala que existen otros factores fundamentales en el aumento de riesgo de inundaciones como el crecimiento demográfico, el desarrollo urbanístico de espaldas al riesgo en zonas inundables y los hundimientos de la tierra causados por la sobreexplotación de las aguas subterráneas. 

Para el WRI, los tres factores unidos provocarán que España tenga que invertir 420 millones de euros en costes de reparación de áreas urbanas para el 2030, solamente en regiones cercanas a los ríos. En el caso de las costas, nuestro país tendrá que desembolsar unos 230 millones más. 

En el caso de personas en riesgo se estima que en España la cifra aumentará casi en 50 000 personas afectadas por las inundaciones para el año 2030.

Ángeles Villaescusa, directora general en España de la compañía Esri especializada en mapas inteligentes para elaborar predicciones, expresa que «El cambio climático es un hecho. Los datos lo demuestran, y solo mediante su análisis conseguiremos medir su impacto y tomar decisiones que nos ayuden a combatirlo eficazmente».

El número de personas expuestas a inundaciones podría pasar de 102 000 a 3.65 millones, y las pérdidas anuales para las 17 principales ciudades costeras europeas, entre ellas Barcelona, podrían alcanzar los 1 000 millones de euros en 2030 en un escenario de altas emisiones.

España y Portugal son los países europeos más castigados por las sequías, lo que significa que el riesgo de desertificación podría aumentar en todas las regiones de la península ibérica según las predicciones.

En el caso de España, el litoral norte podría aumentar hasta 40 % el riesgo de incendios forestales para final de siglo en comunidades autónomas como Galicia, País Vasco o Asturias, en el caso del escenario de más altas emisiones, mientras que en el de menos, el incremento sería de entre el 11 y el 20 %.

Si las costas europeas no se adaptan al cambio climático, las pérdidas anuales estimadas en las 17 principales ciudades costeras de los países de la Unión Europea podrían alcanzar los mil millones de euros en 2030

Una de las principales prioridades inversoras para mitigar el impacto del riesgo de inundación es establecer nuevos sistemas de modelización que incorporen la incertidumbre del nuevo escenario climático. 

A pesar de ser el país con más embalses per cápita del mundo, las inundaciones en España son la catástrofe natural que mayores daños generan, estimados en una media de 800 millones de euros anuales, según datos del Instituto Geológico y Minero de España (IGME).

España cuenta con 1 342 áreas de alto riesgo potencial de inundación, fluviales y marinas. La costa de Galicia se sitúa en primer lugar con 210 zonas de máxima peligrosidad, seguida de las cuencas mediterráneas de Andalucía con 200 y de la del Guadalquivir Cantábrico Occidental, cada una con 110.

Joaquín Melgarejo, responsable del Instituto del Agua y de las Ciencias Ambientales de la Universidad de Alicante, destacó que las mejoras en las medidas preventivas, las infraestructuras blandas y de corrección hidrológica, y la cuestión urbanística son fundamentales a la hora de aminorar esos efectos.

«Hay que adaptar las nuevas construcciones a estas circunstancias y las que ya existen acondicionarlas para que puedan ser más resilientes»

En este sentido, la tecnología juega un papel esencial, tanto en la previsión como en la resiliencia y mitigación del impacto de estos eventos climáticos, por eso los expertos hacen hincapié en la importancia de impulsar el desarrollo de aplicaciones móviles y de sistemas de información temprana para evitar pérdidas humanas.

A pesar que las infraestructuras hidráulicas están poco preparadas para afrontar los nuevos fenómenos adversos que nos lanza el cambio climático, España es pionera en soluciones como la predicción, la mitigación del impacto y la resiliencia frente al riesgo de inundaciones.