Desde períodos prehistóricos, el ser humano viene aprovechando la piel de animales para protegerse de los efectos de la intemperie tanto el cuerpo como los pies. La calidez de las pieles le permitió al hombre primitivo soportar los fríos invernales y extenderse hacia las regiones más septentrionales. Mucho trecho ha corrido en la historia con respecto al uso de las pieles.  

En la actualidad existe una gran industria peletera que comercializa bajo los dictámenes que imponen las casas de moda. Es así que la mayor parte proviene de la cría intensiva de animales salvajes en condiciones de confinamiento deplorables e inhumanas. Si se toma en cuenta que 32 millones de animales se sacrifican anualmente solo en la Unión Europea.

Se calcula que el 85 % de la piel comercializada proviene de la cría de animales en granjas. Dentro de las especies que se crían están el zorro gris, el visón, el armiño, el zorro rojo, el mapache, la nutria, la comadreja china, hasta conejos, gatos y perros entre otros. El 15 % restante lo aportan los tramperos y los cazadores para los mercados de Estados Unidos, Canadá, Rusia y Europa.

Entra en acción los movimientos en pro de la defensa de la vida animal

A partir de 1988 ganaron importancia organizaciones preocupadas por el bienestar animal, tales como PETA (People for the Ethical Treatment of Animals) y la Sociedad Mundial para la Protección de los Animales. Sus activistas organizaron jornadas de protesta y campañas educativas para crear conciencia y mostrar el lado negativo de la moda que impulsa el consumo de diseños que involucra el uso de pieles animales. Esto tuvo un éxito relativo cuando algunas de las grandes firmas comerciales de la moda dejaron de usar pieles naturales en sus colecciones de invierno.

Cuando la moda sí incomoda

Las victorias de los activistas en pro del bienestar animal se han diluido en el tiempo. Es así como cada vez más diseñadores hacen uso de pieles naturales en sus colecciones, notablemente desde el año 2010, lo que impulsó la demanda en el mercado de las pieles a nivel mundial, siendo los países que más exportan China y Rusia. Moda y lujo van de la mano a la hora de adquirir una prenda de vestir confeccionada con pieles naturales.

En 2018, la organización para la defensa de los animales ‘Anima Naturalis’ organizó una notoria manifestación en Barcelona, en la plaza Catalunya por la protección de la vida de los animales con una vistosa pancarta cuyo lema decía: ¿Cuántas vidas para un abrigo?

El sufrimiento de los animales en las granjas

Durante la cría intensiva en las granjas industriales, los animales están confinados en un espacio muy estrecho, en condiciones de hacinamiento, sin poder expresar su conducta natural. Son animales salvajes mayormente, cuya domesticación es muy limitada, así que sufren de estrés, que se evidencia al observarlos dar vueltas constantemente dentro de sus jaulas, lo que los lleva a automutilarse y que sus heridas se infecten, así como deformidades, canibalismo.

Otro aspecto es la forma inhumana como son sacrificados, mediante gaseado, asfixia mecánica, estrangulamiento o electrocución.

Los animales pasan toda su vida hacinados en jaulas estrechas sufriendo de graves problemas de estrés

¿Es la piel sintética una alternativa?

Aunque la industria peletera responde a las críticas de los ecologistas argumentando que las pieles naturales mayormente provienen de la cría de especies comerciales y son biodegradables y por lo tanto puede considerarse sostenible; la contraparte responde que la domesticación de esas especies animales es limitada que no los hace aptos para la cría en granjas, aparte del confinamiento, tratos crueles y sacrificio inhumanos. Por otro lado, estas pieles son tratadas con sustancias químicas para evitar que se pudran, pero que son agresivas al ambiente al igual que las que se usan para el tratamiento de los cueros.

Se ha propuesto imitaciones de piel natural y cueros, hechas de fibras sintéticas de alta calidad. No obstante, son fabricadas con derivados del petróleo. Algunas marcas famosas, comprometidas con la causa en pro de la vida animal, emplean estos productos en sus diseños. En cuanto al impacto ambiental, el balance favorece a las fibras sintéticas, puesto que el daño sería mucho menor.

Sobre las prohibiciones de la piel animal

En Europa ha sido creciente la conciencia en la protección animal frente a la peletería, 15 países han creado disposiciones legales estrictas para la prohibición de la cría y sacrificio de animales para el negocio de las pieles. Comenzó por el Reino Unido en el año 2000, seguido gradualmente después por otros países como Austria, Bélgica, Eslovenia, Serbia, Alemania, Suiza, República Checa, Bosnia Herzegovina y Croacia, Los Países Bajos esperan logran la meta en el 2023 y Noruega en el 2025.

¿Cuál es la situación en España?

A medida que las granjas han ido cerrando en muchos países europeos, han encontrado en España una oportunidad de continuar con sus actividades, concretamente en Galicia, donde las compañías han encontrado flexibilidad legal y condiciones de costo favorables, concentrando el 80 % de la actividad peletera del país. Se estima que en España existen alrededor de 50 granjas de cría de visones.

Pese a esta situación, en la actualidad por presiones de grupos de ecologistas, el Tribunal Supremo (2016) prohibió la creación y/o ampliación de nuevas granjas, y legisló sobre la protección de la especie autóctona, el visón europeo, frente a las especies invasoras que son las que se han venido explotando en dichas granjas.

Una mutación del coronavirus extermina a los visones cautivos

Desde junio del 2020, se reportó en Dinamarca el fallecimiento de 214 personas por causa de infección con una cepa mutante de coronavirus aparecida en los visones, lo que llevó a que la autoridad sanitaria danesa decretó el sacrificio de 17 millones de visones en razón de que el virus se estaba esparciendo entre las distintas granjas. Esto causó estupor y sorpresa entre las distintas organizaciones que se ocupan de la protección animal.

Después de este brote, se han realizado pruebas en diversas granjas en otros países y el virus ha sido detectado en Francia, en los Países Bajos, Estados Unidos, Suecia, Grecia, Italia y España. Aparentemente, el contagio se produjo de humanos hacia los animales.

Todo esto ha ocasionado el sacrificio de muchos animales. Quizás estas circunstancias desfavorables aceleren el cierre definitivo de las granjas y terminen con la explotación peletera de los visones.

En conclusión, se ha avanzado mucho en cuanto a las legislaciones en aras de proteger la vida animal. Pero el repunte que ha tenido la demanda por pieles, incluso en países donde ya no se permite ni la cría, implica la necesidad de trabajar en educar la conciencia del consumidor. Por ello, las organizaciones que trabajan en la protección animal deben continuar con sus campañas educativas, actos de protestas hasta que todos comprendamos que así como somos dueños de nuestra piel, los animales lo son de la suya los animales son dueños de su propia piel.