También llamados plaguicidas o ‘productos fitosanitarios’, los pesticidas conforman aquellos compuestos químicos que se aplican a los cultivos en la actividad agrícola, considerando las medidas de control adecuados para su uso o aplicación.

El uso de estos productos varía dependiendo del tipo de cultivo, el tipo de plagas, las condiciones del cultivo, las condiciones climáticas, entre otros aspectos relevantes. Su aplicación requiere de un conocimiento adecuado y profesional para el buen uso de dichos pesticidas, de manera que no ocasione riesgos en la vida de los consumidores finales.

Se requiere de la aplicación de estos químicos en bajas proporciones a fin de lograr el control de malezas hasta que el cultivo crezca adecuadamente, pudiendo matar selectivamente la maleza sin dañar el cultivo de las plantas.

Clasificación de los pesticidas de acuerdo con sus diversos usos:

Los pesticidas se clasifican de diversos tipos: Según su acción, composición química, según el lugar a ser aplicados y según su método de aplicación. 

Por su peligrosidad para los seres humanos, se clasifican en: Muy tóxicos, nocivos, tóxicos y de baja peligrosidad. Los pesticidas en algunos casos resultan venenosos, pero aplicados de acuerdo con las recomendaciones de uso, no representan ningún peligro.

El uso excesivo o inadecuado de estos pesticidas puede resultar dañino para los seres humanos, por lo que se recomienda tener todos los cuidados pertinentes para su aplicación, a fin de preservar los cultivos, erradicando o alejando las plagas de las siembras.

La Organización Mundial de la Salud (OMS), considera que «los plaguicidas son productos químicos que se utilizan en la agricultura para proteger los cultivos contra insectos, hongos, malezas y otras plagas», además de usarse para el control de enfermedades tropicales como los mosquitos, a fin de proteger la salud pública. 

También señala que los plaguicidas son «potencialmente tóxicos para los seres humanos», generando efectos graves para la salud en los sistemas reproductivos, inmunitario o nervioso, por lo que los plaguicidas deben ser analizados por expertos, para así evitar daños colaterales en las personas. 

Las autoridades nacionales son las encargadas y responsables de hacer cumplir los límites máximos de la cantidad de plaguicidas a los que pueden estar expuestos los consumidores en los alimentos que se ingieren durante toda su vida, a fin de que no genere efectos perjudiciales para la salud.