Por medio de una resolución, la Consejería de Desarrollo del Gobierno de Castilla-La Mancha ha permitido el ingreso de cazadores foráneos a la región poniendo fin al cerco perimetral establecido a causa de la crisis sanitaria. El dictamen considera la caza como una actividad necesaria para una gestión sostenible, ya que permite controlar el crecimiento desmedido de las especies cinegéticas.

No obstante, desde Proanimal rechazan su implementación y alegan que atenta contra el derecho a la vida e integridad física. Consideran que se trata de un gesto de desprecio por la salud pública en tiempos de pandemia y un acto de incompetencia por parte del director general. Ante ello, han exigido una medida cautelar para anular la medida. De hacer caso omiso, optarán por interponer una querella criminal.

Constantemente, la asociación ha hecho llamados de atención ante lo que consideran una clara promoción de la caza por parte del Gobierno. Incluso niegan que haya sobrepoblación de especies cinegéticas y sostienen que solo se trata de un pretexto para fomentar la actividad. De hecho, sugieren que los animales cazados, como los conejos, son producto de granjas cinegéticas y no llevan una vida silvestre. Además, indican que unos 2 000 cazadores foráneos podrían ingresar al territorio sin más permiso que la autorización del titular de un coto.

Para el Gobierno, la medida protegerá la fauna

Según el director general de Medio Natural y Biodiversidad, Félix Romero, la resolución busca el resguardo de la biodiversidad ante la expansión de especies cinegéticas como el conejo, ciervo, cabra montés, corzo, jabalí, muflón, arruí o gamo, que pueden ocasionar daños sustanciales a las actividades agrícolas y ganaderas, e inclusive suponer una amenaza para la salud pública al ser agentes transmisores de enfermedades.

En caso contrario, estima que puede haber grandes dificultades en materia medioambiental a futuro para el ecosistema de esta comunidad autónoma. Para ello, considera pertinente que los cazadores foráneos puedan ingresar siempre y cuando cumplan con los protocolos sanitarios establecidos. A su juicio, no hay conflicto entre ecología y caza, y afirma que esta última es una herramienta primordial para el cuidado del medio ambiente.

En lo tocante a los permisos, precisan que estos serán otorgados para el ingreso a las zonas que presenten riesgo de sobreabundancia de especies cinegéticas. Los interesados deberán presentar una declaración de responsabilidad y someterse a los protocolos sanitarios para prevenir contagios de la COVID-19. Los cazadores no podrán asistir con acompañantes si estos no participarán en la caza.