Los incendios forestales en Gran Canaria fueron una situación alarmante durante todo el 2020, pues según un informe del Cabildo de La Palma, se registraron un total de 22, 5 de ellos provocados y que afectaron más de 1 200 hectáreas. Además de estos siniestros, 20 fueron conatos y 2 incendios forestales, siendo uno de ellos (el de Garafía) uno que alcanzó una gran superficie (500 hectáreas).

Esta es la razón por la cual se ha iniciado la instalación del Sistema de Vigilancia Forestal Remota, que contará con 25 cámaras modernas de detección de humo, las cuales estarán ubicadas en diferentes zonas para cubrir el 70 % del territorio grancanario. Dicho sistema tendrá como objetivo detectar de manera eficaz y rápida cualquier inicio de un incendio y, a su vez, proteger la biodiversidad presente.

Esta red de vigilancia forma parte del programa Alertagran y cuenta con un presupuesto económico de 2.7 millones de euros. Asimismo, este plan también tendrá a su disposición la plataforma informática SIGO, con el fin de darle un seguimiento desde el Cecopin a todas las incidencias que se puedan originar en las zonas naturales.

Esta tecnología estará operativa para el primer trimestre del año 2022 y contará con el respaldo de helicópteros que podrán ser utilizados, entre otras cosas, para el traslado de materiales

De este modo, las 25 puestos de control tendrán a su disposición una cámara remota que será teledirigida desde el Cecopin, las cuales realizarán una doble función: ofrecer una imagen convencional y distinguirlas de cualquiera humareda que se genere y, de esta manera, analizar sus parámetros geométricos y su evolución, lo que facilitará la diferenciación de las nubes de una alarma de fuego.

Además, se informó que se dotarán con una mayor cobertura a siete sitios de mayor incidencia por incendios forestales. Se instalarán cámaras térmicas con infrarrojo, ya que estas podrán detectar focos de calor o el inicio de una llamarada dentro de un rango de 15 kilómetros.

Uno de los puestos estará ubicado en Osorio, este será el primero y el que tendrá un mayor alcance, con el fin de proteger a los ciudadanos que habitan en la zona del centro y norte de la isla. Los otros seis se colocarán en Moriscos, Chira, Tamadaba, Las Mesas, Bandama y Tunte.

A su vez, este proyecto será reforzado y asistido por 23 estaciones meteorológicas que medirán cinco parámetros específicos (temperatura, presión, humedad relativa, viento y lluvia). De ellas, 14 estarán diseñadas con sensores de ‘combustible muerto’ para conocer cuál es el grado de sequedad de la maleza y el riesgo que esto representa para futuros inicios de llamaradas, pues un gran número de incendios forestales se producen debido a esta sequedad del denominado combustible vegetal.

Por último, la plataforma tecnológica SIGO permitirá tener una imagen clara y a tiempo real del sitio exacto en el que se genere una incidencia, el lugar de cada operativo, la ubicación de los hidrantes y depósitos de agua  y, asimismo, estarán dotados de todos los parámetros necesarios para gestionar cualquier situación de esta índole, pues lo que se busca es disminuir los riesgos de incendios, proteger los ecosistemas, el paisajes y las vidas de los ciudadanos grancanarios.