A lo largo y ancho de toda la Unión Europea, muchos países se  esfuerzan para cumplir las metas ambientales relacionadas con la gestión de los plásticos desechables y de los residuos sólidos en el marco del desarrollo sostenible. Esta es una meta compleja que requiere un gran nivel de coordinación entre las empresas y las autoridades gubernamentales en conjunto con un compromiso férreo por parte de ambos grupos, mientras más severa sea la situación de la contaminación en un país, mayor coordinación será necesaria para manejar sus efectos.

Tristemente, España constituye una vez más un ejemplo negativo en esta situación, pues pese a que las autoridades se enorgullecen de trabajar para un futuro marcado por el desarrollo sostenible en armonía con el medio ambiente, en muchas ocasiones es fácil ver que la realidad no se correlaciona con este ideal.

Después de todo, es imposible negar que España es uno de los países europeos que genera más contaminación y eso se debe en gran medida a las políticas ineficientes de manejo de desperdicios sólidos, especialmente los recipientes de plástico desechables, también conocidos como plásticos de un solo uso, que generan una cantidad desmesurada de residuos que no solo afectan la calidad de vida de los ciudadanos y el medio ambiente, sino que también generan un gran costo monetario para su recolección y procesamiento.

Soluciones falsas

Componiendo la difícil problemática de los plásticos desechables en España, se encuentra la participación de las grandes cadenas de alimentos y supermercados que apoyan el modelo actual de consumo y desecho de los plásticos sin la menor contemplación por mantener un modelo sostenible o reducir los peligrosos niveles de contaminación. Estas empresas obtienen un mayor margen de ganancias a corto plazo alentando el modelo actual de consumo en vez de tomar iniciativas de desarrollo sostenible que garanticen un mejor manejo del plástico residual y otros desechos.

Esta falta de interés del sector empresarial en abocarse al objetivo del desarrollo sostenible se hace evidente cuando vemos sus propuestas para controlar la contaminación causada por los plásticos de un solo uso

Estas cadenas empresariales insisten en la formación de un sistema de recompensas mucho menos robusto que ponga la responsabilidad del reciclaje en las manos de los consumidores en lugar de las suyas, efectivamente distanciandose de la contaminación y los problemas causados por sus actividades económicas.

La responsabilidad de los poderosos

Esta situación tan lamentable pone un peso enorme sobre la salud de los ciudadanos, el bienestar del medio ambiente y la situación de España como país. Aunque no todo está perdido, pues organizaciones locales e internacionales han reaccionado fuertemente, poniendo en evidencia las intenciones de las compañías y funcionarios que solo buscan lucrarse pasando por encima de los esfuerzos de la mayoría para alcanzar un futuro donde el desarrollo sostenible nos permita a todos vivir dignamente en un ambiente donde la contaminación causada por el plástico sea solo un recuerdo del pasado.

Las grandes cadenas comerciales, al igual que los gobiernos, deben comprender que sus responsabilidades hacia el medio ambiente y la ciudadanía no pueden limitarse sólo a gestos vacíos pues cada decisión egoísta que tomen impulsadas por las ganancias a corto plazo hará que sea más difícil deshacer el daño más adelante.