Recientemente se ha hecho historia cuando el estado francés fue declarado culpable ante las acusaciones de la Unión Europea por no cumplir con las metas y objetivos señalados para limitar el avance del cambio climático. Este evento es la culminación de una batalla jurídica que ha durado años entre las asociaciones ecologistas de Francia y las autoridades que defendían la gestión ambiental, exponiendo a la nación ante un delio como la inacción climática.

Además, marca la primera vez que un país de la Unión Europea es obligado a reconocer la insuficiencia de sus acciones ante el cambio climático y tomar responsabilidad por el daño que esta indiferencia ha causado al medio ambiente, las personas y la calidad de vida de las futuras generaciones.

La inacción climática es un concepto reciente desarrollado durante la segunda década del siglo XXI, cuando los efectos del cambio climático se hicieron más notorios y comenzó a hacerse evidente que un número de naciones no tomaba las medidas necesarias para mitigarlos apropiadamente.

Esta falta de compromiso fue nombrada ‘inacción climática’ y se refiere a los casos en los cuales los gobiernos ignoran o incumplen las metas y objetivos planeados para afrontar las amenazas crecientes del cambio climático y la contaminación. En la actualidad se sostiene que la inacción climática constituye una violación contra los derechos humanos de las generaciones presentes y futuras, siendo por tanto un crimen de gran seriedad.

Una llamada de atención

Quizás el valor más perdurable de este evento es que sirve como una llamada de atención para los demás países del mundo que han descuidado sus compromisos ecológicos de la misma manera que Francia.

Son pocas las naciones cuyo manejo del cambio climático ha sido deficiente o que de plano se han negado a asumir compromisos para hacerle frente, solo en la Unión Europea países tan variados como Alemania, Bélgica, Irlanda y España se encuentran actualmente envueltos en demandas referentes a inacción climática y en caso de descuidarse podrían terminar de una manera similar a Francia.

En este punto, es importante recordar que Francia no llegó a un punto tan nefasto en un solo día, fueron años de una política ambiental deficiente los que llevaron a la conformación de un ambiente jurídico en el cual las fallas de las medidas empleadas para contrarrestar el cambio climático y la acumulación de metas ambientales incumplidas podían ocultarse a plena luz del día.

Mientras los niveles de contaminación atmosférica y la producción de gases de efecto invernadero escalaba año tras año, toda una serie de profesionales hacía su mejor esfuerzo para desestimar las evidencias de la crisis que tomaba forma y proyectar la imagen de Francia como un lugar idílico y acogedor. Esa es la verdadera forma de la inacción climática, autoridades irresponsables que ponen sus agendas por delante del bienestar de sus congéneres, solo aprendiendo de estos lamentables precedentes podemos evitar que la indiferencia ocasione un daño mayor a nuestro planeta.

Consecuencias de la indiferencia y la inacción climática

Por ahora, el tribunal se ha limitado a exigir que las autoridades francesas reconozcan la insuficiencia de sus medidas ambientales y reconozcan su responsabilidad en lo referente a contrarrestar el avance del cambio climático.

Sin embargo, este no es el fin de todo pues se espera que las demandas por inacción climática continúen y exijan a las autoridades de Francia realizar cambios inmediatos y profundos con la finalidad de cumplir los objetivos que se han venido descuidando a lo largo de los últimos años. Estas exigencias sin duda tendrán un peso significativo sobre la nación pero son necesarias para detener el abuso sostenido causado por las omisiones de sus autoridades.