Una cacería de jabalíes autorizada ha acabado con la vida de dos ejemplares de oso pardo al ser impactadas por proyectiles de caza. En ambos casos se trata de hembras adultas: una de ellas murió en Huesca, Aragón, específicamente en el valle de Bardaji, Comarca de la Ribagorza. La otra ha resultado herida de muerte en el Parque Natural de Fuentes Carrionas y Fuente Cobre-Montaña Palentina, al norte de la provincia de Palencia, en Castilla y León. Los primeros reportes hablan de defensa propia y disparos accidentales por parte de los cazadores.

Sarousse, hembra de oso pardo de 21 años, ha sido una de las víctimas confirmadas por integrantes del Seprona (Servicio de Protección de la Naturaleza) y la Patrulla Oso. El hecho tuvo lugar durante una batida de jabalíes. Al ser cuestionado, el cazador que disparó el arma aseguró que el animal estaba a punto de atacarlo, por lo que habría actuado para defenderse. No obstante, el Seprona y el Gobierno de Aragón han comenzado a practicar la necropsia para dar con las causas exactas de su muerte.

Sarousse tenía aproximadamente 21 años y era constantemente vigilada
Sarousse tenía aproximadamente 21 años y era constantemente vigilada

Entretanto, la Guardia Civil y agentes medioambientales han practicado el levantamiento en Castilla y León. Posteriormente, el ejemplar será trasladado al Centro de Recuperación de Animales Silvestres de Burgos para su análisis. La Consejería de Fomento y Medio Ambiente de la Junta dirigirá los estudios antes de remitir el caso al Ministerio Fiscal.

El informe preliminar de las autoridades indica que en días previos hubo control de la zona por parte de dos celadores de medio ambiente y un miembro de las Patrullas Oso. Sin embargo, luego de las inspecciones a lo largo del territorio no hallaron pruebas de la presencia de osos pardos.

Reacciones ante los hechos

En medio de un año marcado por la pandemia del COVID-19, ha habido reiterados pronunciamientos en contra de las autorizaciones concedidas por los gobiernos a los cazadores en determinadas localidades o la clasificación de algunos animales como especies cinegéticas. La pérdida de ambos osos puede ser producto de no haber atendido las advertencias de las organizaciones animalistas.

Desde la Real Federación Española de la Caza han lamentado las muertes y hacen un llamado a acelerar las investigaciones para determinar sus causas con exactitud. Sin embargo, mantienen que estos sucesos no deben empañar los esfuerzos de los cazadores en pro de la conservación de varias especies, entre ellas, los osos pardos.

Sostienen, a su vez, que sus labores seguirán con el apoyo de la Fundación Oso Pardo, su aliada desde hace más de 30 años, en aras de conservar a esta especie vulnerable. Añaden que la actividad cinegética no afecta los intentos de conservación de la Red Natura 2000, aunque reconocen la importancia de estar informados en materia de regulaciones. Reivindican, además, la caza del jabalí como método de control de esta especie que compite por los mismos recursos que el oso pardo requiere para su subsistencia, ya que ambas tienen en común su hábitat y su dieta.