Durante las últimas décadas, el consumo de pescado como alimento ha visto un incremento sustancial alrededor de todo el mundo, esto por supuesto ha venido acompañado por un incremento en las actividades de pesca y acuicultura alrededor de todo el planeta.

Afortunadamente, dicho auge vino acompañado también de una creciente preocupación por la situación de los mares y océanos del mundo ahora que comprendemos que si se administran correctamente pueden servir como la fuente de alimento principal para toda la humanidad.

De esta preocupación por el bienestar de las poblaciones de peces nació la práctica de la pesca sostenible, que consiste en una serie de operaciones dirigidas a realizar actividades de pesca y acuicultura de una manera eficiente enfocada a reducir los daños al medio ambiente.

Con esto en mente, no es casualidad que España, siendo un país con una estrecha relación con el mar y un alto índice de consumo de pescado, demuestre un interés creciente en el campo de la pesca sostenible que a lo largo del año pasado ha tenido una gran aceptación entre toda la población.

Esto se observa fácilmente en la cantidad de pescado extraído con certificación de pesca responsable, que ha aumentado en un 50 % durante el último año, y el volumen de productos con la misma certificación disponible para los consumidores ha visto también un crecimiento de un 22 %, junto con el número de industrias del sector que siguen las prácticas de pesca sostenible que han aumentado en un 30 %.

Todo este crecimiento señala la confianza y el respaldo que las personas de España colocan no solo en la pesca sostenible, sino también en las nuevas tecnologías de acuicultura y manejo de organismos acuáticos, dando a entender que pescadores, comerciantes y consumidores están de acuerdo en la importancia de resguardar al medio ambiente.

Incluso especies sobreexplotadas como el atún pueden restaurarse gracias a pesca sostenible

Las ventajas de la pesca sostenible

Lo más llamativo de la pesca sostenible no es solo su capacidad para mantener un suministro sostenible y confiable de alimento a lo largo del tiempo, sino también su cualidad de permitir aprovechar ciertos recursos cuya explotación se creía poco práctica o poco llamativa, un ejemplo de esto puede verse en la Panga.

La Panga es una especie de pez perteneciente a la familia de los bagres que ganó gran celebridad por ser un alimento de primera barato de importar, cualidades que lo hicieron muy apreciado no solo en España sino en toda Europa.

Sin embargo, la Panga cayó en la infamia cuando se reconoció el daño atroz que su acuicultura causaba en Vietnam, donde los acuicultores destruyen los manglares y contaminaban los ríos para cultivar mejor a la especie, resultando en ejemplares más grandes pero cargados de contaminantes.

No obstante, se cree que con prácticas sostenibles de acuicultura, no solo la Panga sino muchos otros peces cuyo cultivo resultaba problemático podrán cultivarse de una manera más responsable con el medio ambiente, permitiéndonos disfrutar de su sabor y generando nuevas actividades económicas que apoyarán la economía del futuro.

En paz con los mares

A medida que el futuro se cierne sobre nosotros, cada vez se vuelve más claro que el bienestar del medio ambiente y la seguridad de alimento son dos prioridades que deben tomarse en conjunto.

Quizás por esto la pesca sostenible ha tenido un crecimiento tan notable alrededor del mundo y en España durante los últimos años, pues al unificar ambas problemáticas e ilustrar que es posible alimentar al mundo de pescado sin descuidar la salud de los océanos las personas comienzan a aprender que vivir en paz con los mares no tiene porque ser un sacrificio.