La población en general suele subestimar la gran importancia de los aspectos jurídicos, técnicos y prospectivos que forman parte de las operaciones de pesca; este error, tan común como puede resultar, ha contribuido al incremento de las actividades de pesca ilegal alrededor del mundo hasta el punto de poner en riesgo la sostenibilidad de la actividad pesquera a gran escala. 

Aunque no lo parezca a primera vista, es gracias a todo el marco jurídico y organizacional que se forma alrededor de las actividades pesqueras que se puede mantener un control preciso sobre las capturas, los desembarcos y la comercialización de recursos pesqueros, siendo todos estos datos de vital importancia para realizar una actividad pesquera que sea sostenible, redituable a largo plazo y responsable con el medio ambiente.

Para los pescadores, actuar por fuera de este marco jurídico constituye un esfuerzo de pesca ilegal, un crimen que afecta fuertemente al medio ambiente y a las poblaciones pesqueras pero que tristemente ha experimentado un crecimiento notable a lo largo de los últimos años. 

Estas actividades proliferan en los mares del mundo en donde la legislación pesquera no es suficientemente robusta como prevenir que los pescadores actúen por fuera de la ley, y dan lugar a desembarcos clandestinos o informes de pesca falsificados que dan información poco confiable sobre el estado de los recursos pesqueros en el medio ambiente, este tipo de desinformación hace que sea imposible conocer el nivel de explotación de las poblaciones marinas con precisión, y sin estos datos confiables es imposible mantener la sostenibilidad de las operaciones de pesca.

Modalidades ilegales

La pesca ilegal comprende toda una serie de prácticas que van en contra de las regulaciones establecidas por las pesquerías que administran los distintos sectores del océano, estas van desde el incumplimiento de vedas y el uso de un número de embarcaciones excesivo hasta la utilización de técnicas de pesca dañinas para el medio ambiente o la captura de especies protegidas. Estas actividades dañan directamente a las poblaciones de peces que constituyen los recursos pesqueros y a largo plazo suelen generar daños irreparables a la biodiversidad del medio ambiente marino.

Además de esto, también se conocen la pesca sin regulación y la pesca sin reportes. La primera modalidad ocurre cuando las embarcaciones realizan sus operaciones en áreas fuera de su registro o donde no existe ninguna regulación pesquera, la segunda se da cuando las embarcaciones no reportan fielmente los datos sobre sus actividades ya sea el volumen de pesca, el área donde se realizó o el tipo de operaciones llevadas a cabo. 

Estas dos modalidades usualmente van de la mano y afectan directamente la recopilación de datos necesaria para garantizar la sostenibilidad de las actividades de pesca, si las embarcaciones no entregan esta información de manera fiel y veraz la sobreexplotación de los recursos pesqueros en el medio ambiente queda prácticamente garantizada.

Pesca insostenible

La creciente incidencia de estas formas de pesca ilegal en el mundo marca una tendencia desalentadora para aquellos que apuntan hacia las sostenibilidad en la industria pesquera como una forma de garantizar el sustento a las futuras generaciones. 

Por ahora, estas actividades ya causan problemas económicos, sociales y medioambientales en las comunidades que dependen de la pesca para su sustento pero en el futuro podrían desencadenar una serie de efectos negativos en toda la economía y la cadena de suministros de los recursos pesqueros, por eso es preciso actuar de una vez antes de que la pesca ilegal se convierta en un problema incontrolable.