Desde hace muchos siglos, el ser humano ha venido utilizando la experimentación con animales ‘científicamente’, pero actualmente se sabe que no todos estos ensayos realizados acaban dando lugar a nuevos tratamientos de interés clínico. Todavía se continúan utilizando animales, ya que muchos investigadores justifican esta práctica, diciendo que no existen alternativas a sus experimentos

Desde 2009 a 2019 se ha producido un descenso de aproximadamente un 40 % de los experimentos con animales en laboratorios españoles, gracias a la directiva que obliga al fomento del principio de las Tres Erres, que fue enunciado en 1959 por dos científicos británicos, Russel y Burch en su libro Principles of Humane Experimental Technique, quienes postulan que para que los experimentos con animales se consideraran éticos, deberían seguir siempre el principio de: Reemplazo, Reducción y Refinamiento.

El reemplazo, implica sustituir los animales por otros sistemas, como por ejemplo el uso de cultivos celulares. Cuando el reemplazo no es posible, entonces es necesario aplicar las otras dos Erres: reducción del número de animales o refinamiento, que consiste en la disminución del dolor infligido a los animales, mejorando las condiciones y técnicas en la realización del experimento, así como el uso de anestesia.

Cuando un investigador plantea una investigación con animales, tiene que justificar que no existe un método alternativo que le permita obtener conclusiones compatibles con el experimento que quiere realizar. Si existen, está obligado por ley a utilizar el método alternativo

El científico sevillano Guillermo Repetto, que preside la Red Española para el Desarrollo de Métodos Alternativos a la Experimentación Animal (REMA), expresa que «mientras Finlandia invierte 250 000 euros anuales en promoción exclusivamente de alternativas; Alemania, medio millón; Bélgica, un millón; Suecia, 1.4 millones y el Reino Unido 2.5 millones, en España no hay promoción de alternativas a la experimentación animal». 

Existen numerosos ejemplos de métodos alternativos para dejar de lado la experimentación con animales. Están los que utilizan animales inferiores, como insectos o nematodos, que permiten estudiar enfermedades como la diabetes, obesidad o Alzheimer. El cultivo celular aunque es criticado por ser un método excesivamente  simple, da buenos resultados en estudios de toxicología. 

También se pueden desarrollar modelos más complejos con células madres, modelos tridimensionales e ingeniería de tejidos que muestran una mejor correlación con los datos en humanos. La utilización de embriones es considerada otra alternativa, así como también los avances en computación, la tecnología de edición génica por CRISPR y los modelos matemáticos que permiten muy buenas correlaciones.

La CRISPR es una herramienta sencilla que permite cortar un gen que causa una enfermedad y cambiarlo por otro que no provoque ese problema

El presidente del Comité de Ética del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC), el genetista Lluís Montoliu, señala que sin experimentación animal no tendríamos vacuna contra la covid-19. «Todo lo rápido que han ido los ensayos clínicos en humanos ha sido porque todas y cada una de las vacunas tuvieron que validarse en ratones, hamsters y finalmente en los más parecidos a nosotros que son los primates». 

Sobre el macaco Rhesus se ha validado la vacuna de Pfizer, Moderna, Astrazeneca, Janssen y Sputnik, ya que su secuencia de ADN tiene una similitud de más del 90 % con la de los humanos.

La ley especifica que las administraciones deben promocionar el uso de experimentos alternativos. La industria, las fundaciones públicas y privadas que fomentan la investigación, y todas las administraciones que tienen una obligación legal de promover el desarrollo de alternativas, pero aquí es donde España está fallando, porque no hay una promoción directa al patrocinio de las mismas. 

A pesar de los esfuerzos que se realizan para difundir el concepto de métodos alternativos, los investigadores continúan con la idea errónea de que la mejor opción es la experimentación con animales. Por ello es necesario continuar con la difusión y ayudando a los investigadores a realizar una búsqueda adecuada y precisa de las alternativas que se están desarrollando en los últimos años en el mundo.