Las prácticas de pesca dependen de una serie de técnicas y tecnologías que se han desarrollado a lo largo del tiempo para obtener un suministro estable de alimento proveniente de los mares. En tiempos ancestrales, estos métodos de pesca buscaban obtener el mayor rendimiento posible, es decir extraer la mayor cantidad posible de recursos pesqueros del mar con el menor esfuerzo de pesca, esta filosofía ayudaba a los pueblos costeros a prosperar en un tiempo en el que la seguridad alimentaria era bastante precaria. 

Sin embargo, con la llegada de la revolución industrial, tuvo lugar la industrialización y modernización de las operaciones pesqueras, este cambio aumentó muchísimo la producción pesquera pero dejó al descubierto la vulnerabilidad de los recursos pesqueros, marcando el origen la sobrepesca.

A efectos prácticos se puede definir la sobrepesca como una actividad pesquera que por sus cualidades carece de sostenibilidad a largo plazo, y durante los últimos años una gran cantidad de esfuerzo y recursos se ha dirigido hacia el estudio de la sobrepesca como fenómeno y la manera de disminuir su ocurrencia en las grandes pesquerías del planeta. 

De acuerdo a estos estudios, existen tres criterios que demuestran que un método de pesca carece de sostenibilidad y el cumplimiento de cualquiera de ellos basta para saber que un método de pesca no es seguro a largo plazo. Estos son: un rendimiento inconsistente a lo largo del tiempo, poner en riesgo la equidad intergeneracional de los recursos pesqueros y dañar seriamente los sistemas biológicos, sociales o económicos.

Ejemplos de métodos de pesca insostenibles

Aplicando estos tres criterios se puede identificar verazmente que métodos de pesca presentaran problemas de sostenibilidad a lo largo del tiempo.

Aquellos métodos que no mantienen un rendimiento consistente a lo largo del tiempo hacen que sea imposible estimar correctamente el rendimiento máximo sostenible del medio ambiente, dando lugar a una situación en la que es imposible monitorear el estado de los recursos pesqueros en el tiempo. Esta categoría incluye las capturas incidentales que ocurren como parte de las actividades pesqueras y el saldo de organismos marinos que caen presa de la pesca fantasma.

La equidad intergeneracional se refiere al derecho que tienen las futuras generaciones a disponer de un rendimiento pesquero similar al que tenemos en el presente. Por tanto, modalidades de pesca como el aleteo de tiburones o la captura de juveniles, que afectan la capacidad de los recursos pesqueros para recuperarse en el tiempo, ponen en riesgo la equidad intergeneracional disminuyendo los recursos disponibles a futuro.

Por último, se encuentran métodos como el arrastre de fondo, el uso de sustancias tóxicas y explosivos, e incluso la sobrepesca de recursos estacionales. Estas prácticas ponen en riesgo al medio ambiente y a las comunidades que dependen de él, generando problemas ambientales, sociales y económicos que perduran mucho más que cualquier beneficio económico.

Pesca perdurable

El océano nos pertenece a todos, es la herencia que nos legaron nuestros ancestros y el legado que dejaremos a las futuras generaciones. En vista de eso, es nuestra responsabilidad hacer todo cuanto podamos para asegurarnos de que su aprovechamiento sea responsable y ético para con el medio ambiente y las personas del futuro. Esto por supuesto incluye procurar la sostenibilidad de las actividades de pesca abandonando los métodos que reconocemos como insostenibles.