Desde el año 1998 se ha visto una mejoría notoria de los resultados en el Segundo Inventario Forestal Nacional (IFN2), demostrando que la reforestación gana terreno en España, mostrando con gran precisión y claridad la situación y características de los ecosistemas forestales arbolados españoles.

Las áreas forestales en el territorio español abarcan una superficie de un poco más de 26 millones de hectáreas (26 280 281 ha), donde 14 717 898 ha están arboladas y el resto (11 562 382 ha) se encuentran desarboladas, lo que representa el 29 % y el 23 % de toda España.

Por su parte, los bosques de coníferas poseen 5.7 millones de hectáreas aproximadamente y los de frondosas unos 5.2 millones, de igual forma los mixtos pueblan algo menos 3.9 millones de hectáreas.

En cuanto a la distribución por provincias, tenemos que la que posee mayor extensión de monte arbolado es Cáceres, seguida de Badajoz, Cuenca y Huelva, y finalmente las de menor extensión son Almería, Alicante y Las Palmas.

«El número de árboles de altura superior a 3 metros y diámetro de tronco superior a 7 centímetros en España de 4 525 millones» y las provincias con mayor cantidad de este patrimonio es Lleida, seguida de Girona, Barcelona y Navarra, siendo las últimas en esta lista Sevilla, Valladolid, Alicante y Las Palmas.

En este sentido, la biomasa arbórea posee un total de 683 millones de metros cúbicos siendo la de mayor volumen Navarra, continuada por Coruña, Asturias, Lugo y Lleida, y las de menor Almería, Alicante y Las Palmas.

En cuanto a los árboles del grupo frondosas, la especie con mayor presencia en cabida es la encina (Quercus ilex), seguida del roble negro o rebollo (Quercus pirenaica y Q. pubescens), el eucalipto (Eucalyptus spp) y el alcornoque (Quercus suber); y en biomasa arbórea la que más tiene es el haya, y a continuación la encina, los robles, los eucaliptos, el rebollo y el castaño.

La especie de mayor ocupación territorial, del grupo de coníferas, es el pino carrasco (Pinus halepensis), seguida de los pinos pinaster (Pinus pinaster), silvestre (P. sylvestris) y laricio (P. nigra) donde la de mayor biomasa arbórea el pino pinaster y luego están el silvestre, laricio, carrasco e insigne.

Esto supone que el crecimiento anual de madera de toda España está sobrepasando los treinta millones de metros cúbicos, ocupando el primer lugar por su cantidad la provincia de Coruña, seguida de Asturias, Lugo, Navarra y Pontevedra.

Si se analiza este incremento de biomasa, podemos ver que menos de la mitad se aprovecha mediante cortas, constituyendo el resto unas reservas de capital bosque cada vez mayores, acumulando carbono que se detrae de la atmósfera.

En general vemos que el estado arbolado en España experimentó un proceso de mejora en 2020 con respecto a los valores medios del último quinquenio, ya que el 78.1 % de los árboles han sido diagnosticados como sanos, frente al 76.5 % de la media anual de los últimos cinco años, y la proporción de árboles dañados (20 %) es ligeramente inferior a la media anual (20.7 %).

Así pues, los bosques españoles están en la actualidad igual o más sanos que antes, demostrando a través de todos los indicadores de desarrollo sostenible una evolución positiva de los montes españoles.