Los coches híbridos enchufables se han considerado muy importante en lo referente a la reducción, por lo menos a la mitad, de la emisión de gases de efecto invernadero con respecto a los de combustión tradicional, puesto que durante el tiempo que circula en modo eléctrico, no emite gases.

Estos tienen la gran ventaja frente a los coches exclusivamente eléctricos, ya que pueden hacer recorridos más largos sin recargarlos cuando trabaja con el motor de combustión. No obstante, se han realizado investigaciones que demuestran que dichas ventajas no son lo que aparentan ser y que pueden contaminar tanto o más que los vehículos a gasolina o diésel y te contaremos porqué.

Aunque existen otros tipos de coches híbridos, este es el que se ha desarrollado más ampliamente y goza de mayor aceptación. La Unión Europea ha asignado una serie de pegatinas para identificar dichos vehículos, de tal manera que los híbridos, a los que se le ha asignado la etiqueta ECO, pagan menos impuestos y no presentan mayores restricciones a circular en determinadas áreas.

El tipo de coche llamado PHEV (Plug-in Hybrid Electric Vehicle) es aquel al cual las principales marcas prestigiosas (Volvo, Toyota. BMW, Mercedes, Mitsubishi y Volkswagen entre otros) se han inclinado a diseñar y producir. Es el híbrido entre un vehículo convencional y uno accionado íntegramente por electricidad. Las campañas de marketing lo ofrecen como las mejores alternativas de un vehículo amigable al ambiente.

A pesar de que, al hacer la comparación con los coches convencionales, los híbridos resultan aparentemente mejor en cuanto a la menor cantidad de emisiones. Las pruebas de homologación calculadas en el recorrido de los primeros 100 km nos hablan de una reducción efectiva de emisiones de CO2. Sin embargo, en condiciones de uso corriente, estos coches emiten más de lo que homologan, inclusive durante el arranque con la batería completamente cargada.

Hay ciertas características que hacen, por ejemplo, que durante el uso de combustibles fósiles lleguen a producir 3 veces más emisiones que los coches convencionales y se debe, entre otras cosas, a que son más pesados debido a que poseen dos motores, el de combustión y el eléctrico. Adicionalmente, hay que tener en cuenta otro aspecto que los usuarios usan en menor proporción la energía eléctrica bien sea por comodidad o ignorancia.

Se piensa que la razón está en la falta de cultura de los propietarios en cuanto a conciencia ambiental, quienes terminan enchufándolo menos veces, o sencillamente usan solo la combustión, puesto que los tiempos de recarga eléctrica es mayor en comparación con el combustible tradicional. Sin embargo, algunos expertos opinan que la debilidad real está en la fabricación de estos coches en donde el motor de combustión es más potente en relación con la debilidad de su motor eléctrico.

En vista de esta situación, algunas naciones europeas como Francia y El Reino Unido han decidido retirar las excepciones fiscales y subsidios para la adquisición de los coches híbridos.