Los estuarios vienen a ser un encuentro entre el agua salada del mar y el agua dulce de los ríos. Conforman un delicado ambiente, una zona de transición que cobija muchos hábitats para muchas especies así como una vegetación característica, lo que hace que sean ecosistemas muy dinámicos. Se les encuentra formando ensenadas, canales o bahías, inclusive puertos, lo que lo diferencia son sus aguas salobres.

Una fauna muy variada hace vida en los estuarios, desde aves migratorias y mamíferos hasta moluscos, crustáceos y peces en razón de la acumulación de nutrientes que llevan ríos y quebradas hasta ellos. La vegetación de estos humedales amortigua los embates de las olas y la intensidad de las tormentas marinas.

Los estuarios son muy productivos, por lo que son muy valiosos desde el punto de vista económico, puesto que se explota en ellos la pesca, la cría de peces comerciales y gambas, así como actividades recreativas.

Lamentablemente, la contaminación por sustancias tóxicas y sobrecarga de microorganismos patógenos que portan los ríos y quebradas que desembocan en ellos afectan la flora y la fauna, destruyendo los hábitats naturales. Es así como países como los Estados Unidos, que tiene varios estuarios famosos como la Bahía de San Francisco o el Puerto de Boston, han desarrollado un Programa Nacional de Estuarios, a fin de proteger y restaurar los ecosistemas afectados.

¿Cómo protegerlos legalmente?

En la Unión Europea, existe una legislación que ampara legalmente estos ambientes por la aplicación de unas normas bajo la directiva 92/43/CEE que protege los hábitats naturales y la 2009/147/CE que trata sobre la protección de aves silvestres.

Posteriormente, la Comisión Europea en el año 2011 elaboró un documento orientativo para la Aplicación de Las Directivas de Hábitats y de Aves en Estuarios y Zonas Costeras con lo que se dan recomendaciones para mitigar los efectos de contaminación, restauración y protección de estos ecosistemas.

España no ha estado exenta de tener problemas con sus estuarios. Un informe presentado en el año 2020 alerta de los daños que está sufriendo el estuario del Guadalquivir, asociado a la reserva Doñana. Los mayores problemas están asociados a la sobreexplotación de los acuíferos, la introducción y proliferación de especies invasoras exóticas, abandono de escombros y residuos plásticos, los incendios durante los veranos calurosos, entre otros.

Siete estuarios ubicados en el País Vasco están sufriendo los efectos de la eutrofización, por lo que han sido declarados como zonas sensibles a fin de poder ejercer control sobre los vertidos en dichos ríos.

Los especialistas recomiendan estudiar a fondo los hábitats de los estuarios, establecer un programa de protección de las especies consideradas comunitarias por la Unión Europea. Así con una vigilancia a los procesos de dragado de los ríos.