Desde el 2020 se viene desarrollando en España un proyecto denominado ‘Estudio del potencial impacto de la covid-19 en mascotas y linces’, coordinado por José Manuel Sánchez-Vizcaíno, catedrático de Sanidad Animal de la Facultad de Veterinaria de la Universidad Complutense de Madrid (UCM). 

Según los resultados preliminares de la investigación se ha podido demostrar que, hasta la fecha, el SARS-Cov-2 ha infectado perros, gatos y hurones en España, pero no a linces.

En el estudio se analizaron más de 1 000 animales con cuadros clínicos compatibles o con dueños enfermos de covid-19; y muestras aleatorias, que fueron enviadas al azar por los centros veterinarios colaboradores con el estudio.

Sánchez-Vizcaíno indica que mientras las muestras selectivas ayudan a esclarecer qué porcentaje de los animales que han convivido con una persona infectada pueden haber contraído covid-19, las aleatorias sirven como representación de la población estudiada en su conjunto

En el caso de los gatos y perros, más del 95 % de los positivos detectados, hasta ahora, por PCR y/o anticuerpos neutralizantes, son de animales que se han infectado por contacto con sus cuidadores que padecían covid-19. 

Las cargas virales encontradas en los animales no han sido muy altas, aunque no se puede asegurar que no se haya producido una infección activa en ellos, sobre todo en los que presentaron fiebre y un cuadro clínico respiratorio o digestivo. 

Las cargas virales bajas quizás se deban al tiempo transcurrido desde la infección de la mascota hasta que su propietario los lleva al veterinario para un estudio y toma de muestras. 

El catedrático señala que durante la investigación se han realizado también análisis de anticuerpos neutralizantes, porque son «los que mejor definen una infección específica de covid-19», e indica que también han realizado aislamiento viral y, en todos los positivos, secuenciación, para observar posibles mutaciones respecto a las cepas humanas circulantes.

Se están llevando a cabo diferentes ensayos clínicos sobre transmisión del virus en mascotas con el objetivo de confirmar si los perros y gatos son, o no, posibles reservorios con capacidad de infectar a otros animales o personas

Respecto a los resultados concretos preliminares de la investigación, en el muestreo selectivo realizado hasta la fecha, el porcentaje de gatos positivos es de 2.7 % frente al 0.2 % en las muestras de gatos tomadas de forma aleatoria. 

En el caso de los perros son más altas, y en el muestreo selectivo se ha encontrado un 8.55 % de positividad frente al 0 % de muestras tomadas de forma aleatoria. Tras analizarlos, el investigador apunta que el hecho de que el número de positivos en perros sea mayor al de gatos, podría ser debido a las pautas de conducta diferentes entre las especies ya que «el perro es un animal que convive mucho más con el dueño, mientras que el gato es más independiente» señala.

Según Sánchez-Vizcaíno «es importante destacar que no todos los animales infectados presentan fiebre o un cuadro clínico respiratorio o digestivo, y que de darse, es un cuadro muy leve». El bajo número de animales infectados, coincide con resultados similares en otros países europeos. 

Los datos preliminares del estudio, de momento son tranquilizadores ya que demuestran que las infecciones de covid-19 detectadas en animales de compañía en España son puntuales, transmitidas por humanos, de corta duración y rápida recuperación en las mascotas.

«Hay dos motivos por los que la vacunación contra la covid-19 en animales podría ser recomendable: o bien porque el número de animales afectado fuera más elevado o con cuadros clínicos más serios, o bien porque los animales pudieran mantener en ellos el virus activo e infectar a los humanos y otros congéneres»

En la investigación que coordina Sánchez-Vizcaíno se están llevando ensayos con dos prototipos vacunales contra la covid-19 en animales, por si al terminar el estudio experimental y el análisis de muestras, descubren que existe un riesgo de propagación de covid-19 desde los animales. El investigador reconoce que si se mantienen los datos actuales de enfermedad leve, rápida recuperación y no transmisión viral, la vacuna podría ser no necesaria y que por lo tanto no se termine de realizar.